El Código Incógnitas
31 Agosto, 2007
“Uno no hereda la tierra de sus antepasados, la toma prestada de sus descendientes”
… el carácter procesual y abierto de un modelo que puede ser desarrollado en el futuro. Manos a la obra.
Con este proverbio massai y con una propuesta a continuar lo que él ha comenzado, abría y cerraba Moraza su “Carta a los artistas en Euskadi”, publicada en El Correo el pasado 29 de julio. De este modo reafirmaba lo que ya había sostenido en la rueda de prensa o en la inauguración de Incógnitas: que se trataba del comienzo de un ensayo, concebido como un acontecimiento de colaboración y de transmisión cultural, donde cualquier noción de propiedad –incluso de propiedad intelectual-, que no fuese compartida, no tenía ningún sentido.
Por tanto, Incógnitas parece formularse como un proyecto de código abierto que otro(s) miembro(s) de la polis podría completar o reinterpretar, de un modo más o menos lineal o disruptivo. Pero más allá de esta declaración de intenciones ¿Cómo se hace esto efectivo?
Esta ha sido una de las cuestiones principales que se ha discutido en este foro a lo largo del último mes, apuntada de un modo sostenido por gran parte de los/as participantes sin encontrar respuesta. Porque probablemente, estas respuestas sólo puedan dárnoslas o el propio Moraza o la Dirección del Museo Guggenhein. Así que quizá lo más adecuado sea hacerles algunas de estas preguntas:
¿Cuál es la situación concreta de los derechos de propiedad intelectual de Incógnitas?
¿A quién “pertenece” la información y los dispositivos de presentación que se han generado para Incógnitas, tanto en su faceta objetual, como sobre todo documental (incluyéndose encuestas, entrevistas, etc)?
¿Quién ostenta los derechos de explotación (esto es, quién tiene derecho a explotarlos comercialmente o, por ejemplo, a denegar su acceso una vez que se haya clausurado la exposición)?
Si éste es un proyecto de “código abierto”, el acceso a los datos debería ser libre (es decir, público y gratuito), algo que no sucede actualmente ni con la exposición –para verla hay que pasar por taquilla-, ni lo que resulta más “doloroso”, con el folleto editado para la ocasión –considerado una pieza de merchandising distribuida en la tienda del Museo- ¿Por qué esto es así? ¿Se va a poner en marcha algún tipo de medida que atenúe esta anómala situación (por ejemplo editando una versión electrónica on-line del proyecto -2.0 o simplemente informativa-)? ¿Existe algún plazo previsto para ello?
¿Las posibles continuaciones o interpretaciones de Incógnitas, dependerían si se diesen, de un calendario, un proceder, un filtrado, etc. mediados o intervenidos necesariamente por Moraza y/o el Guggenhein?
Por otra parte, mientras esperamos una respuesta, hay otras cuestiones en las que podemos entretenernos y que tendrían que ver con cual podría ser un siguiente paso. Porque más que seguir dando vueltas a si estamos más o menos de acuerdo con el resultado del esfuerzo de Moraza, podríamos plantear una (o varias) hoja de ruta, aprovechando que ahora tenemos un mapa (es como un puzzle, aunque falten piezas que lo configuran, la estructura se entiende).
Quizá podríamos pensar de qué manera plantear nuevas estructuras, auto-reguladas y creadas desde los propios artistas, estructuras de encuentro e intercambio, colaboración y discusión, donde el disenso no sea entendido como crispación, sino como una oportunidad para “inventar”, si se quiere, nuevas formas de relación.
Y ese sí es un trabajo interesante: buscar nuevas fórmulas que creen procesos, relaciones, estructuras…divergentes, dispares, complementarias a “la norma”… Porque la responsabilidad del artista no es interpretar el mundo, sino cambiarlo. Y cambiarlo significa cambiar también la manera en que las cosas cambian.
* Este texto trata de ser un resumen parcial, compuesto por fragmentos entrelazados, de los comentarios realizados en el post “¿El fin de la crítica?” en politikak.org(Foto: Oskar Martinez. Diario de Noticias, ed. Navarra)
Entrada archivada en: Derechos de Autor, Guggenheim, Ricardo Antón, Textos Politikak -digest-

1. Isabel de Naverán | 31 Agosto, 2007 a las 12:47 pm
Gracias Ricardo. Pienso que para empezar podríamos enviar el enlace de este foro a Juan Luis Moraza o a la persona responsable de la exposición en el Guggenheim, algo que quizás hayas hecho ya..
Para continuar podríamos pensar en esas “estructuras auto-reguladas”, que en mi opinión no tienen por qué partir de las cartografías/esquemas que propone Moraza. Se trataría de estructuras a largo plazo, cambiantes según los/as usuarios/as, que no dependan de las instituciones (aunque tengan contacto con ellas), que estén orientadas a la producción de conocimiento, que se rijan por nociones de código abierto. Se me ocurren algunas ideas que quizás sean precipitadas, como organizar unos encuentros (actuales o virtuales) donde se expongan diferentes propuestas para dar comiendo a dichas estructuras.
2. Galder Reguera | 31 Agosto, 2007 a las 1:35 pm
Hola Ricardo,
Es loable tu post, en la medida en que intenta continuar con el debate. Sin embargo, y no te lo tomes a mal, creo que es un resumen perfecto de los intereses que muestras con respecto a todas las cuestiones relativas al arte contemporáneo, a la vez que una inintencionada muestra de algunos de los prejuicios (en el sentido positivo de la palabra: lo que antecede y posibilita el juicio) que creo que deberías revisar.
En primer lugar me asombra en que todas las cuestiones que planteas en referencia a la propuesta de Moraza no haya espacio para analizar desde claves teóricas la valía o no de la misma, sino que se refieran exclusivamente a “derechos de explotación”, “propiedad intelectual”, que si cobran o no entrada o por el catálogo… algo que, desde mi punto de vista, es, con respecto a la propuesta de Moraza, absolutamente accesorio.
Yendo a la cuestión fundamental, esto es, el modo en que el mapa es actualizable, revisable, discutible, creo que esa pregunta por los modos no hay que transmitírsela al autor del mismo, ni tampoco al Museo, sino que cada uno ha de darle respuesta como le venga en gana. El modo de actualizarlo es, sencillamente, revisarlo, valorarlo, tenerlo en cuenta en futuras creaciones o textos. Cada uno puede hacerlo y, de hecho, si haces un texto crítico de la exposición, lo estás haciendo. Tú lo has hecho, yo lo he hecho. Nadie nos ha impedido valorar la propuesta en las claves que nos venga en gana.
En este sentido, aún cuando la obra perteneciera a Moraza (en cuestión de “derechos de explotación” o “propiedad intelectual”), en el momento en es expuesta, pasa a pertenecer a muchos otros. En este sentido, yo la hago mía y la utilizo como referencia de partida para mis textos. Esa es la grandeza (o miseria) de la exhibición de arte, de la publicación de textos, de hablar en la esfera pública. Preguntas “¿Las posibles continuaciones o interpretaciones de Incógnitas, dependerían si se diesen, de un calendario, un proceder, un filtrado, etc. mediados o intervenidos necesariamente por Moraza y/o el Guggenhein?” y yo te respondo con otras preguntas: ¿Es eso deseable? ¿Necesitamos de la supervisión de Moraza o el Guggenheim para interpretar, revisar, completar o descartar definitivamente la propuesta de Incógnitas?
Dices que “Incógnitas parece formularse como un proyecto de código abierto que otro(s) miembro(s) de la polis podría completar o reinterpretar, de un modo más o menos lineal o disruptivo. Pero más allá de esta declaración de intenciones ¿Cómo se hace esto efectivo?”. Es cierto, el texto sobre Incógnitas que Moraza publicó en El Correo explicitaba estas cuestiones. Sin embargo, yo creo que en realidad estaba señalando una cuestión que sin necesidad de formulación explícita, está en la base de cualquier propuesta cultural o intelectual. Todos partimos de las obras de otros a la hora de crear, de escribir, de cantar. Ninguna obra está “cerrada” en ese sentido. La respuesta de “cómo se lleva a cabo” la actualización del mapa de Moraza, su revisión crítica, está contenida en la pregunta.
Y dos cosas más:
En cuanto al concepto de “autoría”, me parece una cuestión muy interesante, siempre y cuando no se aborde desde parámetros como el de la “propiedad intelectual” o los derechos de reproducción.
Por otro lado, el Creative Commons, el copyleft y resto de fórmulas para la apertura del conocimiento son interesantes, pero más problemáticas de lo que muchos están dispuestos a admitir. Puede que una revista que se financia con publicidad encubierta pueda permitírselo, igual que una edición hecha con dinero público, pero un autor, que dedica su vida a sus obras/textos, necesita de ciertas protecciones legales para con los mismos, como un agricultor para con sus lechugas.
3. Iñaki Larrimbe | 31 Agosto, 2007 a las 1:41 pm
Ricardo:
Me gusta el resumen. Bien hilvanado. Buen trabajo. Sería de rigor enviárselo a Moraza.
4. Ptqk | 31 Agosto, 2007 a las 10:54 pm
No me parece buena idea hacer un resumen-síntesis de los posts escritos hasta ahora por varias razones:
1. Si a alguien le interesa de verdad lo que se ha dicho, lo mejor que puede hacer es leer todos los posts. Y si no hay tiempo es una lástima pero de prisa no se piensa bien. Me remito a lo que ya he dicho sobre la falta de tiempos informales, fuera de los codigos sociales de la eficacia. La contemplación es un magnífico ejercicio para fomentar la creatividad – que alguna relación tendrá con el arte, digo yo.
2. Tampoco veo por qué se debería remitir lo dicho aquí a la Fundación Guggenheim, de un modo expreso. Entiendo que, una vez producida la exposición, los debates sobre la misma deben hacerse en condiciones de paridad, en un espacio abierto en el que todas las opiniones tengan el mismo valor. Las intervenciones de Moraza y de Petra serían muy valiosas, cierto. Pero en un plano de igualdad, sin servilismos. Repito, si les interesa, que lo lean todo que supongo que serán buenos lectores -rápidos y con capacidad de síntesis- no?
3. Me agrada saber que una de las cuestiones que proponeis retomar es la del carácter de “código abierto” porque, como ya he comentado, para mí es la única que de verdad merece algo de atención (pero esto obviamente es una opinión muy personal). Pero no ha sido una de las cuestiones principales. Hemos pasado bastante tiempo -demasiado- tratando de asuntos más … ¿provincianos? Y que no se entienda esto como un desprecio por el debate local-global, por favor. Me refiero a la enorme cantidad de posts en torno a susceptibilidades personalistas de tipo ombliguil, que han sido las predominantes.
4. Es imposible hacer un resumen de todo sin desvirtuar la pluralidad de voces, temas, tonos y enfoques. Dejemos que el caos busque su propia razón. CENTRALIZAR EL PENSAMIENTO NO MOLA.
5. Ptqk | 1 Septiembre, 2007 a las 10:56 am
Y volviendo al tema del “código” de Incógnitas.
Por supuesto que las creaciones artísticas e intelectuales deberían estar siempre en la esfera pública (si es eso lo que quieres decir, Galder). Pero, de hecho, no es así. Precisamente, para eso sirve la propiedad (privada) intelectual.
En el caso de “Incógnitas”:
La muestra “objetual” (los vinilos, plotters, etc) se encuentra en un espacio privado. Un espacio, además, con un precio de entrada muy poco popular y que ni siquiera tiene la deferencia (incluso diría la elegancia, teniendo en cuenta que sigue financiando con dinero público) de poner un día de entrada libre y lo hace precisamente escudándose en el argumento de que NO es un museo de titularidad pública sino privada.
Pero es que además “Incógnitas” no es un objeto. No es un cuadro, ni una escultura. Es información. Y de propiedad privada, no de dominio público. De modo que si, una vez clausurada la exposición, un estudiante, un investigador o un crítico quiere consultar los mapas no podrá hacerlo libremente. Estarán en algún disco duro del museo (que no querrá cederlos porque forman parte de su “colección”- de información, en este caso) y del comisario (que, aunque quiera, tampoco podrá ponerlos en libre acceso porque seguramente habrá firmado un contrato privado cediendo los derechos de explotación por un plazo que a saber cuál es *). Vale, posiblemente los mapas estén en un libro pero al mismo nivel que la reproducción de un “objeto artístico” cualquiera, protegido por copyright (no se puede ni copiar, ni difundir, ni mucho menos intervenir).
Suponiendo que fuera posible extrapolar el open source (literalmente, fuente abierta) a las creaciones intelectuales, para ser de código abierto la información de “Incógnitas” debería ser, entre otras cosas:
- de libre acceso
- de libre distribución
- modificable en su origen
Nosotros podemos escribir sobre la exposición, incluso elaborar unos mapas nuevos “inspirados” en aquellos. Pero no podemos cambiarla. Tal y como está planteado, “Incógnitas” es un artefacto de producción de discurso unilateral y su “código” está cerrado.
Si “Incógnitas” fuera de código abierto habría que digitalizar los mapas y abrirlos al dominio público. O al menos permitir su uso a las personas que han respondido al cuestionario con el que han sido realizados.
* Estoy dando por supuesto que la autoría de los mapas es de Moraza y los derechos de explotación del museo porque normalmente los comisariados suelenfuncionar así. Pero es posible que, en este caso, incluso la autoría sea del museo. Estaría bien saberlo para continuar con este debate que, francamente, no me parece secundario para nada.
6. Galder Reguera | 1 Septiembre, 2007 a las 12:39 pm
Ptqk,
La propiedad intelectual sirve para proteger el trabajo del creador frente al abuso en la distribución por parte de terceras personas. Una cosa es el derecho al acceso al conocimiento y otra el derecho a la protección legal del producto de tu trabajo. Igual que hay un derecho a la comida, pero también una ley que te impide coger los tomates de la huerta del agricultor. Proteger al agricultor es, a la larga, permitir que siga habiendo tomates. Proteger al autor es, en el mismo sentido, permitir la producción de obras.
Es muy sencillo hacer recaer todo el peso de la aplicación del derecho al acceso al conocimiento sobre el creador. Pero es injusto. Si tú dedicas meses a la creación de una obra, la escritura de un libro, la composición de una canción, debes ser libre de elegir el modo de distribución que quieras para ella. Puedes optar por un código libre o puedes optar por protegerla con un copyright. En el primer caso, no obtendrás compensación ninguna más allá del reconocimiento (que no se come). En el segundo, con un poco de suerte, podrás ganar algo de dinero que permita que puedas dedicar, si quieres, más tiempo a seguir creando.
El cpyright tiene muy mala prensa, en parte ganada a pulso por el mal uso que del mismo hacen entidades como la SGAE. Pero no es menos cierto que responde a un derecho que los creadores –escritores, músicos, artistas- hemos logrado históricamente y que muchos no estamos dispuestos a renunciar sin más. Yo he visto como varios de mis artículos eran reproducidos en medios (digitales y en papel) sin mi autorización, y a veces incluso sin nombrar al autor. Y, créeme, no es muy de agradecer, cuando has dedicado meses de trabajo a ellos.
En cuanto a Incógnitas, la parte “objetual” de la obra no tiene ninguna importancia, por lo que poco importa su futuro. En cuanto al contenido, Ricardo comentó que estaba bajo una licencia Creative Commons, es decir, que puedes reproducirlo total o parcialmente, siempre que cites la fuente y no lo hagas con ánimo comercial.
Sí puedes intervenir el mapa, de muchas maneras, sin la necesidad de que sea explícitamente. Cualquier valoración crítica, como he dicho, lo hace sin necesidad de permisos de ningún tipo. Hay modos y modos.
En cuanto a que el Guggenheim cobre entrada, ese es otro tema que tiene mucho que ver con la concepción de la cultura que tenemos en este país. Yo obviamente, también prefiero los museos gratuitos –en general preferiría que todo fuera gratuito-, pero también puedo entender que se cobre una entrada. En todo caso, aún teniendo en su presupuesto una parte pública (como también lo tienen innumerables entidades privadas, no sólo del ámbito cultural, sino deportivo –Athletic, por ejemplo-, empresarial, etcétera), tratándose de un museo privado, creo que están en su derecho de cobrar esa entrada. En cuanto a si es “muy poco popular”, depende de la escala de intereses que hagamos. Si comparamos la entrada al Museo con lo que cuesta una entrada para un partido de fútbol, una obra de teatro, el cine, o un cubata, pues tampoco es que sea excesivamente caro, la verdad.
Siguiendo con el Guggenheim es muy significativo comprobar cómo la exposición os ha puesto a muchos en una terrible diatriba, porque está comisariada por Moraza, pero realizada en el Guggenheim. Lo que consideráis siempre bueno y siempre malo en un mismo escenario. Esto hace que todo lo que consideráis con valor en la muestra se lo apliquéis al primero, y todo lo negativo al Museo. Esta frase tuya en la que dices que Moraza “aunque quiera, tampoco podrá ponerlos en libre acceso porque seguramente habrá firmado un contrato privado cediendo los derechos de explotación por un plazo que a saber cuál es” es muy significativa a ese respecto. Si Moraza quiere distribuir libremente los mapas, no firma ese “supuesto” acuerdo y punto. Si lo firma es que quiere firmarlo. Pero hay más. Escribe Ricardo en el anterior post que la exposición nace de una “apresurada petición del Museo Guggenheim Bilbao”, una muestra que es, para él, un “encargo envenenado” y de la que dice que “no debemos atribuir el mérito sobre el resultado final que ahora puede verse en sus salas a una institución como el Guggenheim, que en sus diez años de historia, nunca se ha mostrado permeable e implicada con el contexto local”. Un Museo que para él es “un espacio eminentemente comercial, que saca partido económico de la exposición”… Un comentarista dice que la muestra es estupenda, “que era preciso que se hiciera, quizá lo peor que haya tenido que ser en la casa de Salomón…”, otra habla de los “criminales judíos que dirigen el Guggenheim”, Iñaki que “Porque la maquinaria del Guggenheim anula cualquier discurso”… En definitiva, ni una sola crítica a la exposición, pero toda la artillería apuntando al museo, algo que, de verdad, no entiendo.
Finalmente, yo decía que todo este debate es secundario frente a lo verdaderamente importante de incógnitas que es, creo, en primer lugar el retrato del arte contemporáneo vasco que realiza (que es al menos discutible) y en segundo lugar los presupuestos desde los que Moraza parte para realizarlo, con esa concepción “inclusiva” de la que habla que es donde reside, desde mi punto de vista, el gran problema de esta exposición. Estos dos temas son los que apuntaba, con poco éxito, en los comentarios del post anterior, y que no se debaten. Esto a mí se me ocurre tan absurdo como si cuando Einstein hizo pública su teoría de la relatividad hubiera provocado un debate en torno al concepto de “autoría” y el escenario en el que la presentó –la institución universitaria-, en lugar de sobre la valía de sus afirmaciones y presupuestos.
En este caso, el bosque, creo, no os deja ver el árbol.
7. Ricardo | 1 Septiembre, 2007 a las 1:31 pm
No creo que yo haya dicho que Incógnitas está bajo licencia creative commons, porque lo desconozco y en principio, si es que es así, no aparece especificado en ningún lugar. De todas formas, teniendo en cuenta el proceso colaborativo y compartido del que es fruto Incógnitas, no creo que sea tan secundario el interrogarse sobre las posibilidades de acceso y utilización, también colaborativas y compartidas, de todo el material que compone Incógnitas.
Sobre el coste de la entrada o la venta del folleto y la inaccesibilidad al proyecto si no es en el propio Museo, es cierto que legalmente el Museo tiene derecho a hacer lo que quiera, pero ese peaje físico y económico, limita el debate a la gente dispuesta o con posibilidad de acudir al Museo. (puede parecer un tema aparentemente intrascendente, pero dice mucho de sus maneras de operar y prioridades). Por poner dos ejemplos muy simples y pensando en Incógnitas no como una exposición al uso, sino como un ensayo/informe con formato expositivo:
1. ¿Cómo acceden a él por ejemplo los artistas de la diáspora vasca?
2. Si de verdad quieres hacer un consumo reposado y razonado de todo el material de la exposición -no digamos si además decides asumir el reto de Moraza y tratar de colaborar en el proyecto- es necesaria más de una visita al Museo y hacer el correspondiente desembolso, lo que en principio yo no calificaría como una medida de cortesía de quien pide colaboración en algo. Llegando al límite del esperpento, tengo que pagar 12€ para comprobar que mi nombre se ha incluido corrécto ortográficamente o para enterarme de que un proyecto del que soy productor se incluye en la muestra a través de una octavilla reproducida en uan fotocopia.
Por otra parte, creo que tienes parte de razón en cuanto a lo fácil que nos resulta criticar al Guggenheim en vez de ser menos compalcientes y más autocrñiticos. Porque es cierto que una de las principales razones de que todo sea como es y no tenga visos de cambio y los pequeños intentos puedan verse reducidos a lo que tu calificas como brindis al sol, tienen que ver con el creciente individualismo y la desmovilización del arte y de la sociedad en general. Una tendencia que habría que encontrar formas de corregir.
8. Ptqk | 1 Septiembre, 2007 a las 2:01 pm
Ya lo sabía. Hablar de PI (propiedad intelectual) en un entorno de arte es suicidario. Pero algunas puntualizaciones:
La PI es un concepto jurídico compuesto por una pluralidad de normas y principios cuyo alcance es objeto de debate, incluso dentro de la propia doctrina (a la que pertenezco porque soy jurista y me dedico a la investigación). Te animo a que eches un vistazo al debate de la wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Discusi%C3%B3n:Propiedad_intelectual
Los conceptos (jurídicos o no) no existen por si mismos sino que son fruto de las relaciones de fuerza de un determinado momento histórico. De la misma manera, las leyes no son buenas o malas, son mecanismos de regulación social que tratan de equilibrar intereses en conflicto (cuando no hay conflicto no hay normas). Recondicir el debate sobre la PI al eterno discurso de “y entonces yo de qué vivo” es una simplificación. También está desapareciendo el comercio minorista gracias a las grandes superficies pero no hay leyes que lo protejan. Es una cuestión de relaciones de fuerza.
Y cuando hablamos de industria cultural, hablamos de mucho, mucho poder. Gracias a la PI, en estos momentos, las industrias culturales son el sector económico más lucrativo y concentrado del mundo. ¿Significa esto que tenemos mayor riqueza cultural? Obviamente, no. La riqueza es un elemento cualitativo, no cuantitavivo. De verdad, pensar que la PI tiene algo que ver con el arte es no entender un carajo de la complejidad contemporánea.
En el caso de la PI, simplificando mucho podemos decir que el conflicto está entre, por una parte, los creadores (titulares de la autoría), por otra los distribuidores (titulares de derechos de explotación) y, por último, el público (titular del derecho al acceso a la cultura, que también existe). La regulación actual de la PI protege los derechos de los distribuidores y desprotege los de los usuarios. Los creadores, por su parte, van surfeando como pueden entre las exigencias de unos y de otros.
En concreto, la PI tiene una historia larga y compleja, más relacionada con el control de la producción intelectual (la censura) que con la libertad de los creadores. Historicamente, ha sido útil para proteger bienes intelectuales con soporte material sobre los que pueden establecerse relaciones de intercambio en una economía de mercado. Y la economia de mercado (oferta y demanda) se basa en la existencia de condiciones de escasez y abundancia (cuanta más escasez, menos oferta y mayor precio; cuanta más abundancia, mayor oferta y menor precio).
Pero, nos guste o no, la economía de mercado no es aplicable a las ideas. Y no por una cuestión ética sino por los propios mecanismos del mercado. Hay un dicho hacker que dice: “Si yo tengo una manzana y te la doy, ya no la tengo, pero si tengo una idea y te la cuento, los dos tenemos una idea”. Los bienes inmateriales, sobre todo con la revolución digital, son infintamente reproducibles en condiciones de originalidad (la copia de un archivo digital es igual que la original, ontológicamente, si quieres, o sea, en su esencia). Y además, a costes tendentes a cero. Es decir, las ideas pueden ser mejores o peores pero siempre son abundantes. Es más, son infinitas. Y la PI precisamente lo que hace es crear una ilusión de escasez para justificar su aplicación a los bienes inmateriales. Los trata como si fueran objetos (que no pueden estar en varios lugares a la vez). Pero no lo son (pueden estar en varios lugares a la vez sin perder nada de su valor).
El problema con la PI es que, con el paso de una sociedad industrial a una post-industrial, estamos asistiendo a un cambio en los modelos de negocio del sector de la cultura (que como te digo, es muy poderoso). Las licencias alternativas son cuestionables pero están siendo bastante útiles para articular la transición.
¿Incógnitas está bajo una licencia CC? Me alegro ¿Pero cuál de ellas? Porque hay varias y no todas permiten lo mismo. ¿Y entonces dónde están los mapas? Porque ponerles una CC y dejarlos en un disco duro es hacer trampa.
9. Galder Reguera | 1 Septiembre, 2007 a las 7:32 pm
Ricardo,
Es cierto, no lo comentaste. He hablado de memoria y me he equivocado. Lo siento y retiro lo dicho sobre la CC en la expo de Moraza. Sigo pensando, no obstante, que el debate es secundario y que lo interesante sería debatir el contenido. Es como si nos pasamos horas debatiendo sobre los derechos de reproducción de “La metamorfosis” después de haber leído el libro.
En cuanto a la pregunta de “la diáspora vasca”, en fin, creo que no tiene ningún sentido. Y en lo relativo a la entrada, tienes razón, si quieres ver la expo varias veces tendrás que pagar varias veces. Es de Perogrullo. Pero, como te comento, creo que depende de los intereses de cada uno el verla o no las veces que uno crea conveniente y el desembolsar lo que estime por ello.
Pqtk,
Te cito: “Los conceptos (jurídicos o no) no existen por si mismos sino que son fruto de las relaciones de fuerza de un determinado momento histórico. De la misma manera, las leyes no son buenas o malas, son mecanismos de regulación social que tratan de equilibrar intereses en conflicto (cuando no hay conflicto no hay normas). Recondicir el debate sobre la PI al eterno discurso de “y entonces yo de qué vivo” es una simplificación.”
Obviamente, los conceptos no existen por sí mismos. De hecho, nada existe por sí mismo. Yo no digo que la ley de la PI sea buena, sino que entiendo su existencia y que entiendo que me protege, como autor de los abusos de los distribuidores (sí, de los distribuidores) y del consumidor de los mismos. Yo no reduzco el debate al “entonces de qué vivo”, pero sí entiendo que los textos y obras de un creador son el producto (intangible, en el caso de las ideas) de su trabajo y que la legislación ha de velar porque ese producto no le sea sin más robado.
Dices que “la economía de mercado no es aplicable a las ideas”, por la intangibilidad de las ideas. Pero aunque las ideas sean intangibles, su comunicación no, porque usa soportes tangibles: textos, ondas sonoras, etc. La protección de la PI ha de afectar también a las ideas. Dices que son infinitas, más yo creo que si de algo andamos escasos hoy día es precisamente de ideas. Puedes creer que la historia de la filosofía -de las ideas- ha surgido espontáneamente, pero yo tiendo a creer que responde más a la dedicación exhaustiva de una serie de personas que hicieron del pensar su trabajo. Proteger el fruto de ese trabajo es como proteger el salario del obrero. No entiendo por qué se nos exige que trabajemos sin poder reivindicar una retribución por ello.
Puede que un editor de una revista que se financia por publicidad pueda elegir descartar cobrar por ella y por los derechos de reproducción de la misma, hará bien. Puede que un autor esté en una posición económica que le permita poner un copyleft a sus textos, hará bien. Pero también puede que haya autores que estimen que cobrar -al espectador, sí, al lector- porque hagan suyo el fruto de su trabajo -sus ideas- sea la manera de poder seguir con esa dinámica de trabajo. Puede que haya algunos que han dedicado su vida a una novela, a un disco, a un ensayo. Ofrecerlo gratuitamente al público, sin su consentimiento explícito, me parece tan inmoral como un robo a mano armada.
En este sentido, las licencias abiertas son una alternativa válida, pero la protección del trabajo intelecutal es y seguirá siendo fundamental.
10. Rikardo el punki | 1 Septiembre, 2007 a las 10:50 pm
“la economía de mercado no es aplicable a las ideas”
Hostias que no! El capitalismo en una espiral que necesita crecer
continuamente, si unos tipos de producción se acaban, encuentra otros.
Ahora mas que nunca podemos ver como las ideas se estan convirtiendo en
mercancías, es por esto que por lo que la propiedad intelectual esta tan
vigente. Simplemente para regular las ideas y sus propietari@s, difinir
su valor simbólico y económico para entrar en el mercado.
Definir aquí empieza y aquí acaba una idea, de algo concreto abstraerlo
hasta que pueda ser intercambiado por su valor, esto es capitalismo puro
y duro. Hay gente que lo llama capitalismo cognitivo.
11. Ptqk | 2 Septiembre, 2007 a las 12:01 pm
Exactamente, en eso estamos. Pero en realidad economicamente es una pirueta extraña. Y de ahi vienen los problemas derivados de la PI. Es que a pesar de todo es dificil capitalizar completamente los saberes. En fin, es todo un debate.
12. Iñaki Larrimbe | 2 Septiembre, 2007 a las 6:16 pm
Volviendo al comienzo de este nuevo debate… A mí sí me ha gustado el resumen que ha elaborado Ricardo. Es como una especie de “crítica colectiva” a la exposición de Moraza. Podrá desvirtuar el debate, no recogerá todo lo dicho, pero es un intento de hacer algo de otra forma. Me parece un exitoso fracaso. Por ahí van los tiros. Fórmulas nuevas, por favor.
Con respecto a la P.I. yo siempre he pensado que si una idea es buena lo mejor es regalársela al mundo. Lo mejor para el mundo, claro. Si alguien inventase una vacuna contra el SIDA me gustaría que la fórmula de esa vacuna no estuviera patentada y que cualquiera pudiera sintetizarla. El problema es siempre el mismo: ¿de qué viven los artistas? Y la P.I parecer ser la solución. Pero puede haber otras soluciones. Un poco de pensamiento divergente, por favor: un problema puede tener múltiples resultados. Las ciencias puras pueden ser convergentes, pero las artes no. Y algunas soluciones pueden ser mejor que otras. En cualquier caso se entiende que el Estado mantenga, beque, asuelde a médicos, científicos, etc. pero no se entiende que se actúe del mismo modo con músicos, artistas, cineastas. ¿Por qué?
Ya veis que hoy escribo un poco de domingo. Sin marcar bíceps.
13. natxo | 4 Septiembre, 2007 a las 8:10 am
Yo estoy plenamente de acuerdo con Ptqk y creo que la idea de código abierto es fundamental en el debate generado sobre el proyecto de Moraza. En absoluto es una cuestión secundaria. Si de verdad lo fuera, Incógnitas sería un proyecto más, con una resolución más o menos resultona. De hecho su principal valor ha sido el proceso para la generación de esos mapas, el proceso de recopilación de datos, el procesamiento-análisis y su posterior display. Y sobre todo, haber articulado una comunidad como la del “arte vasco”, que todos sabemos cómo se las gasta. Así, si el proyecto se cierra tal y como se cierra toda obra de arte que se blinda en un museo, ese valor se evaporaría y estaríamos ante un proyecto más.
Galder
Para hacer una valoración crítica o un ensayo analítico, no necesitas ningún derecho ni permiso especial. Para participar activamente, colaborar, completar, corregir o simplemente para acceder al proyecto, Sí! Y lo siento, pero no se pueden hacer afirmaciones del tipo de Copyleft = gratuito o (también Iñaki) que la LPI es algo así como quien garantiza el sueldo de los creadores. Esos son precisamente los argumentos de SGAE y cía. Y hay páginas y páginas muy serias demostrando que no es cierto.
Que Incógnitas sea o no abierto es fundamental porque los modos de hacer son importantes. Y lo que caracteriza a modelos como el Guggenheim son sus modos de hacer, o ¿alguien piensa todavía que lo que hace “especial” al Guggenheim son sus contenidos? Esos modos, además, responden a políticas que poco tienen que ver con la cultura.
Ricardo
Justamente, porque las ideas deberían estar al margen de la lógica del mercado, en la medida de lo posible, surgen estos problemas. Porque el capitalismo cognitivo define de alguna manera la pretensión del capitalismo tradicional de apropiarse de lo inmaterial para obtener beneficio. La LPI, el copyright y el hecho de no poner un día libre en el museo o no liberar trabajos artísticos más y mejor responde a lógicas de mercado y no a los hipotéticos derechos de los autores y las dinámicas propias de la cultura contemporánea en un contexto digital como es el nuestro.
14. olaia | 4 Septiembre, 2007 a las 12:51 pm
Al contrario de Galder, creo sinceramente que lo interesante no es la “obra” de Moraza, “Incógnitas”, sino el debate que se está generando a partir de ella.
Por lo tanto tampoco le veo mucho interés al volver a redibujar las cartografías de Moraza (ya sea en digital o no)…
¿Qué queremos cartografiar?, y ¿PARA QUÉ?
(¿Para descubrir las “incógnitas” sabidas por todos nosotros?)
El ¿para qué? es una pregunta básica si queremos cartografiar algo, ¿no?
*este mismo debate, con todas las aportaciones que ha habido, ya es una “contracartografía” interesante y bastante más divertida a “Incógnitas”… por no decir que con un código mucho más abierto que el del código incógnitas!
15. Galder Reguera | 5 Septiembre, 2007 a las 12:21 pm
Natxo,
El tema del código abierto puede ser fundamental en la medida en que provee una clave hermenéutica desde la cual interpretar la exposición y, también, una forma de continuación de la misma, como obra abierta. El proceso de construcción de la exposición es interesante en esa misma medida, exactamente igual que el método “inclusivo”, que Moraza explicita en su carta, y del que ya di mi opinión (me parece mucho más problemático de lo que se asume) en el anterior post. En ese mismo sentido, el concepto de autoría –más o menos conjunta en este caso- también puede ser un aspecto fundamental para entender la obra y abordarla críticamente. Pero no hay que confundir todo esto con los derechos de explotación y la propiedad intelectual de la muestra. Esos temas sí me parecen secundarios y más cercanos a eso que dices de “cómo se las gasta la comunidad del arte vasco” que a cuestiones puramente artísticas.
En cuanto a si una obra, un proyecto unas ideas necesitan de estar explicitadas como “código abierto” para que un eventual nuevo creador parta de ellas para realizar su trabajo, creo que no es necesario. Toda la historia del pensamiento y del arte se puede metaforizar como una serie de escalones, en los que cada creador, pensador, parte de sus predecesores. Cualquier análisis de la historia de la filosofía, a este respecto, es ilustrativo, hasta el punto de que alguien dijo que ésta se limita a “una serie de notas a pie de página de los diálogos de Platón”. Igualmente, gran parte del arte contemporáneo desde los años sesenta hasta hoy son notas a pie de página de Duchamp. En este sentido, no creo que sea necesario hacer explícito lo “abierto” de cualquier obra. Cualquier creador parte de conceptos, esquemas, modos, códigos y maneras de otros que le han precedido en lo que hace, sobre los que no tiene ningún “derecho”, pero de los que hace uso para articular sus creaciones.
En ese sentido, las ideas son independientes de sus creadores. Pero no hemos de confundir las ideas con las obras, con la materialización de las mismas. Puede que las ideas no tengan dueño, padre reconocible, como dice Ptqk, pero las obras sí. Por ello, entiendo que es necesario un mecanismo que proteja estas obras frente a posibles abusos de distribuidores y público. Puede ser que el sistema de PI y copyrights esté desfasado, no lo dudo, pero eso no implica que no sea necesaria una protección del trabajo de los creadores. El copyleft, el CC o la libre distribución no me parecen fórmulas que permitan proteger este trabajo en el caso de que alguien quiera hacerlo. Está muy bien defender el “libre acceso a la cultura”, pero el peso real de esta defensa no tiene por qué recaer exclusivamente sobre los creadores. Quizá lo más adecuado sea una fórmula intermedia, no lo sé. Pero sí tengo claro que exigir propios derechos sobre la obra de otro no es algo que funcione, fundamentalmente, porque incumple la premisa de que el producto del trabajo de cada trabajador debe pertenecer al mismo.
Finalmente, estoy de acuerdo contigo en que “los modos de hacer” son importantes. No lo dudo. Pero también, convendremos, el resultado final. El método, el proceso, el modo de exhibición, etcétera son cuestiones fundamentales, pero que en ningún caso eliminan la necesaria valoración del resultado final de una creación. En ese sentido yo hecho de menos, aquí y ahora (y, por cierto, también en el resumen de Ricardo), una valoración crítica también del resultado final de Incógnitas, de “lo que se ve”, más allá de lo que haya ocurrido o vaya a ocurrir entre bambalinas.
16. Joseba | 5 Septiembre, 2007 a las 3:53 pm
El Arte esto el Arte lo otro, El Mundo del Arte. El problema es que cuando hablamos de arte nos olvidamos de que el arte lo realizan los artistas, al final (y al principio) personas, EGOS. Yo soy artista yo yo yo yo. Radiografía del artista vasco: un “NIK” de 4m x 4m y ya, porque como en la Historia en general, quien aparece o desaparece y el punto de vista están en manos de quien escribe (vencedores o vencidos, el que tiene el poder o el esclavo. Una revuelta es una traición para el poder o una revolución para el opositor, etc).
Pues eso, no existe un Mapa Perfecto, en todo caso sólo el Mapa Honesto según cada uno, el intento de Mapa.
17. Aintzane | 6 Septiembre, 2007 a las 5:00 pm
Vuelvo de las vacaciones y me encuentro con este interesante debate, perfecto para exponer mi experiencia en el proyecto INCOGNITAS.
Recibí el e-mail de J.L. Moraza a través de Bilbao Arte. No era la primera vez que Bilbao Arte se ponía en contacto para ofrecerme un proyecto. Así, por las mismas razones que había aceptado otras veces, lo hice en esta ocasión, con ganas, ilusión y entusiasmo.
Al leer detenidamente el cuestionario reparé en lo curioso que resultaría aparecer en esa cartografía junto a los artistas de éxito, reconocidos, o como apunta Ramón Churruca en su intervención, con los “miembros del status quo artístico vasco”. Sin embargo se trataba sólo de un cuestionario y mis respuestas, tan sinceras como las de cualquiera de los participantes.
Y llegado el día de la inauguración de la exposición INCOGNITAS, no había recibido ninguna maldita invitación para asistir a tan distinguido acto. Pero, como trabajo en un medio periodístico, que además es empresa asociada al Guggenheim, entré en el museo con carácter de VIP, sin tener que dar el nombre a las encargadas de confirmar la ‘guest list’.
Ya dentro pude verificar y doy fe de que el material de mis respuestas estaba en las paredes del museo. También comprobé que en otra de las paredes aparecía una lista con los nombres de casi todos los participantes. Fui una de las 120 personas que colaboró en el proyecto, pero, en calidad de anónima, y aunque no conté los nombres y apellidos que aparecen, intuyo que no soy la única.
Qué queréis que os diga.
Yo colaboré con sumo gusto, lo demás no es cosa mía (aunque me dice mucho de cómo ha sido la organización de la exposición). Hacemos las cosas porque queremos, y en un artista es condición ‘sine qua non’. Un artista hace lo que quiere, porque quiere y porque no puede evitarlo.
En opinión de Gordon Matta Clark, la crítica radical a la cultura constituía una forma de arte. Todo su trabajo se puede describir como una mezcla de curiosidad, frenesí y de un espíritu extremadamente libre y poético. Para mi estas cualidades constituyen la esencia de un artista, independientemente del resultado de su obra; sea una intervención ‘solemne’ en la capilla de Sant Pere, o sea agujerear el interior de un edificio vacío en la orilla del río Hudson.
Con todo, no puedo evitar hablar del arte con una menor trascendencia. Acaso ¿ha habido en la historia algún artista que haya cambiado el transcurso/devenir de la misma?
18. Julio Fernandez Ostolaza | 6 Septiembre, 2007 a las 9:36 pm
Propongo que todas las que contestamos al cuestionario enviado por Moraza (del que se han derivado parte de los contenidos de la exposición) formemos una plataforma, contratemos los servicios de una abogado (Ptqk?) y reivindiquemos ante el Museo el cobro de honorarios por la información proporcionada para donarlos, después, a la causa de la lucha contra la SGAE (que tiene sede nueva en Bilbo ¿no?).
19. Ptqk | 9 Septiembre, 2007 a las 6:11 pm
Me quedo con lo que dice Aintzane:
En opinión de Gordon Matta Clark, la crítica radical a la cultura constituye una forma de arte.
Posiblemente la más contemporanea y la más necesaria (pero estoy es una cuestion de gustos – y de opinion politica en el fondo).
He pasado unos dias en la Documenta de Kassel con Ricardo y Txelu (Amaste fuimos invitados a presentar un proyecto sobre el que trabajamos) y tuve la suerte de coincidir con una charla sobre las politicas culturales españolas (y creo que en esto son extrapolables a las vascas). En un momento, alguno de los intervinientes dijo que igual la razón por la que los artistas españoles tienen poco recocimiento internacional es debido a su silencio (y esto también creo que se puede aplicar a los artistas vascos). Silencio respecto al mundo en el que viven -vivimos- y el papel de la cultura en la nueva economía.
Teniendo en cuenta el contexto en el que se crea el museo Guggenheim, me parece que es – cuanto menos- curioso que desde el mundo del arte haya habido pocas propuestas que reflexionen sobre las politicas culturales vascas. No desde la pataleta, más o menos legítima, sino desde el propio lenguaje del arte. Artistas que trabajen sobre el lugar que ocupan en los nuevos modelos económicos y concretamente en el caso del modelo de ciudad (privatizada, sin esfera publica, disneylandizada, infantilista) que se propone desde las politicas publicas. Hay excepciones, por supuesto (la cuestión de pasta de Fausto Grossi de la que ya se ha hablado en este blog, por ejemplo).
En este sentido, la existencia de Incógnitas apunta en una dirección muy clara: los artistas vascos aceptan sin rechistar el papel que les atribuyen los poderes publicos en la creacion de este nuevo modelo de ciudad. Y están perdiendo la oportunidad de hacer un arte verdaderamente contemporaneo. Es una pena.
20. secesionista | 9 Septiembre, 2007 a las 7:21 pm
a Ptqk, los artistas españoles y los vascos no hablan, se callan, mientras que los alemanes, austriacos o holandeses hablan un montón y hacen crítica con sus obras. No hay mejor ciega que la que no quiere ver.
¿Os ha parecido Documenta el ejemplo de este arte contemporáneo ‘de verdad’ que pregonaís a diferencia del arte dócil que abunda por estos lares? ¿habeís ‘aprendido’ algo como ‘artistas’ que sois? El sistema capitalista del Guggen es malo muy malo, mientras que los demás sistemas capitalistas de los que comeís son buenos, muy buenos. Basta ya de tanta farsa!
21. Ptqk | 9 Septiembre, 2007 a las 8:44 pm
Oye secesionista, no me hagas decir lo que no he dicho.
La crítica que hago al arte vasco la extiendo a los demás (suponiendo que exista un arte genuinamente vasco, que no creo). De hecho, la documenta me parece un ejemplo de lo mismo. Pero aquí estamos hablando de lo que pasa en nuestro entorno cercano.
Claro que me da de comer el sistema capitalista, como a todo el mundo.
Y no soy artista.
22. Ricardo | 11 Septiembre, 2007 a las 2:55 pm
Secesionista.
Tu postura de tratar de desacreditar(nos) o juzgar(nos), haciendo una interpretación y un uso perverso de lo que otros dicen para validar tu discurso, me parece simplemente PATÉTICA y MEDIOCRE, calificativos a los que podemos añadir el de COBARDE, ocultando tu identidad tras ese pretencioso nick, con el que pareces querer situarte por encima del resto… Una pena.
Julio.
Creo que todo el mundo que contestó el cuestionario enviado por Moraza, lo hizo con total libertad y consciencia, en base a un deseo de colaborar con carácter constructivo en una propuesta formulada con total transparencia.
No creo que ahora sea el momento de reclamar nada por su confección y envío y menos aun en concepto de autoría, ya que Incógnitas, si, es resultado de un proceso colectivo, pero del que Moraza es autor en primer grado.
Otra cosa es la posibilidad de acceso y utilización, que Moraza como autor y el Guggenheim como productor, den al resultado. Y creo que hay que referirse sólo a los resultados y no a los materiales intermedios (o al menos no a la totalidad de todos ellos), ya que en muchos casos tienen un carácter privado o confidencial (una confidencialidad a la que el propio Moraza se comprometió en la carta que acompañaba al cuestionario).
23. Ricardo | 11 Septiembre, 2007 a las 2:58 pm
Leyendo el último Zehar (el 60/61, titulado ESCUELA ABIERTA), he encontrado un texto que creo puede ser interesante leer, para profundizar en el debate sobre la función y la posibilidad de la crítica, que es el germen de este debate.
Bajo el título de LA EXPERIENCIA DEL NOSOTROS, Marina Garcés presenta la experiencia de Espai en Blanc, un proyecto que nació en Barcelona en 2002, con el objetivo de hacer de nuevo apasionante el pensamiento. Y nos aclara, apasionante, quiere decir que te va la vida en ello, y eso ocurre cuando el pensamiento se hace colectivo, afecta nuestra propia manera de vivir y se alza como un desafío a las obviedades sobre las que se asienta nuestra realidad
Desde su práctica, nos invitan a pasar de enunciar la crítica a encarnar la crítica, preguntándonos ¿Cómo agujerear la realidad?
http://arteleku.net/4.1/zehar/6061/Garces_es.pdf
24. secesionista | 11 Septiembre, 2007 a las 3:11 pm
ahora va a resultar que hay que ir con la cara descubierta en un BLOG!!!! cuando has venido utilizando las estrategias que te convenían en cada momento, multiplicidad de nicks, etc. en virtud del ‘todo vale’ (llámesele mercado libre) al que te agarras una y otra vez para sacar adelante la empresa…
25. Ptqk | 11 Septiembre, 2007 a las 3:24 pm
Copio de la wikipedia:
“En la terminología de Internet, un troll (a veces trol) es una persona que busca intencionadamente interrumpir las discusiones en Internet (por ejemplo en foros) o enfadar a sus participantes, para lo que suele usar mensajes groseros, ofensivos o fuera de tema con la intención de provocar la reacción de los demás. La palabra también se usa para describir dichos mensajes.
Para mucha gente, la característica distintiva del comportamiento de un troll es la percepción del intento por trastornar a la comunidad de algún modo: escribir mensajes incendiarios, sarcásticos, disruptivos o humorísticos destinados a arrastrar a los demás usuarios a una confrontación infructuosa. Cuanto mayor sea la reacción de la comunidad, más probable será que el usuario vuelva a comportarse como un troll, pues irá creyendo que ciertas acciones logran su objetivo de provocar el caos. Esto ha hecho que surja el protocolo a menudo repetido en la cultura de Internet: «No alimente al troll» (Don’t feed the troll).”
Lo que no dice es que los blogs interesantes siempre tienen algún troll.
26. Ricardo | 11 Septiembre, 2007 a las 4:40 pm
Secesionista, es cierto que yo en muchas ocasiones he utilizado nuemerosas estrategias, como la multiplicidad de nicks que tu dices (lo de la defensa del todo vale y el libre mercado una vez más es de tu cosecha para tratar de colgarme las etiquetas que a ti te interesa). La cuestión es por qué se utiliza una determinada estrategia y en tu caso (y esta sólo es mi opinión), es porque eres un COBARDE ACOMPLEJADO cuya única estrategia para superar sus inseguridades, es tratar a quienes no encajan en sus intereses con un repugnante CLASISMO.
27. Ptqk | 11 Septiembre, 2007 a las 8:58 pm
Yo creo que tendrias que hacer una cita a ciegas -desnudos tambien- entre los dos y no alimentar el mal rollo en el blog.
MUY INTERESANTE el articulo de Marina Garcés. Entre otras cosas, para pensar el modelos de pensar-colectivo-constructivo y dejarse transformar.
28. MEDIAZ | 12 Septiembre, 2007 a las 12:47 pm
¡Toc Toc!
con permisoooo…
¿Hay alguien ahí?
¡No!
¡No os asustéis!
-je, je, je-
¡No he resucitado!
(quizá porque nunca estuve del todo ni viva ni muerta…)
lo que pasa es que el olvido hasta en las incógnitas
hace que mis huesos repiqueteen tristones
No sé, a estas alturas,
¿alguien se acuerda de mi?
(P.S.: ¡Anda, que tiene tela!)
29. txema | 12 Septiembre, 2007 a las 2:08 pm
bueno “MediaZ”, yo vi en la exposición Incognitas, el librito que publicastes
30. Jose Cos | 13 Septiembre, 2007 a las 2:01 pm
Espero no ofender con la pregunta.
¿ Y a todo esto qué dice Moraza?
31. Artista Vasco | 13 Septiembre, 2007 a las 3:24 pm
Juan Luis ha repetido en muchas ocasiones (en la inauguración o en su carta de El Correo) que está muy interesado en las contribuciones que puedan hacerse al proceso de Incognitas. Imagino que eso no sólo tiene que ver con la corrección ortográfica, resituar nombres o ampliar la lista de presentes, sino con otras cuestiones relativas al propio proyecto a otros niveles.
Quizá también se le pueda solicitar el cuestionario para rellenarlo si se tiene interés en ello.
Ya sabeis, si la montaña no va a mahoma…
Su mail, hecho público por él como herramienta de comunicación procesual de Incógnitas, es: jlmoraza@arrakis.es
32. Sin melancolia | 13 Septiembre, 2007 a las 3:42 pm
Hola MEDIAZ.
Cuanto tiempo!
La verdad es que nunca te tuve demasiado aprecio. Creo que siempre me empeñé en fijarme en todo lo que me hacía incompatible contigo.
Todo eso de los artistas visuales, los derechos de autor, el carácter gremial… me daba y me da bastante pereza. Supongo que hoy habría sabido relativizarlo todo un poco y ser más constructivo.
Tampoco quiero que pienses que te echo de menos y que buscaría un conjuro para resucitarte (no soy de los que halagan a los muertos por el hecho de estarlo).
Pero si echo en falta “algo”, no se qué, que a veces me recuerda a ti.
33. Ptqk | 13 Septiembre, 2007 a las 8:28 pm
Artista vasco
Yo creo que Juan Luis debería considerar todos -o casi- los comentarios de este blog como aportaciones al proyecto. Al mismo nivel que si se le hubiesen enviado a su correo electrónico.
Esto es una conversación. Si podemos expresarnos publicamente y poner nuestros puntos de vista en común ¿por qué encerrarnos en la esfera privada? Así es mucho más productivo. ¿No te parece?
34. Artista Vasco | 14 Septiembre, 2007 a las 8:04 am
Si, pero no veo que Moraza os haga mucho caso que digamos. Incluso, por lo que tengo entendido, más bien lo contrario…
35. Jose Cos | 14 Septiembre, 2007 a las 12:35 pm
Gracias “ArtistaVasco” por comentar y por la información que me has dado. Decir también que he usado dicha información.
Como decía en el anterior post, esperaba no importunar a nadie y menos a Juan Luis Moraza, cosa que sigo deseando.
He leído todos estos post y he encontrado elementos interesantes tales como “código abierto” referenciados por “Ptqk” y “Fito” y la idea de “complementar los esquemas a partir de diferentes subjetividades” lo que evitaría “congelaciones como en una obra objetual”, etc., etc.
Afirmáis que dicha intencionalidad está presente en “Incógnitas”. Os pido, si vuestro tiempo lo permite, me indiquéis algún material específico que debería contemplar, leer, etc. para entender mejor el proceso indicado y qué aportaciones conlleva.
En algún momento he tenido oportunidad de leer algunos materiales, discursos o conferencias de Briam Holmes sobre cartografías y sobre diferentes aspectos, opiniones y teorías de cómo realizar cartografías, cómo se hacen los mapas y sobre lo que él llama “el arte de encontrar algo” o “el arte de reunir gente”, o “el arte de encontrarse a uno mismo en una realidad compartida con otros”
Desde la anterior perspectiva, y como observador de la exposición de Moraza, por lo tanto parte integrante del público, me pregunto y os pido opinión sobre el siguiente aspecto: ¿Habría cabida o se ha obviado ya, en la cartografía -espero procesual- del arte contemporáneo vasco, la simbolización de los observadores y la representación o interpretación de sus intereses?
Gracias por vuestro tiempo.
36. Jose Cos | 14 Septiembre, 2007 a las 12:35 pm
Gracias “ArtistaVasco” por comentar y por la información que me has dado. Decir también que he usado dicha información.
Como decía en el anterior post, esperaba no importunar a nadie y menos a Juan Luis Moraza, cosa que sigo deseando.
He leído todos estos post y he encontrado elementos interesantes tales como “código abierto” referenciados por “Ptqk” y “Fito” y la idea de “complementar los esquemas a partir de diferentes subjetividades” lo que evitaría “congelaciones como en una obra objetual”, etc., etc.
Afirmáis que dicha intencionalidad está presente en “Incógnitas”. Os pido, si vuestro tiempo lo permite, me indiquéis algún material específico que debería contemplar, leer, etc. para entender mejor el proceso indicado y qué aportaciones conlleva.
En algún momento he tenido oportunidad de leer algunos materiales, discursos o conferencias de Briam Holmes sobre cartografías y sobre diferentes aspectos, opiniones y teorías de cómo realizar cartografías, cómo se hacen los mapas y sobre lo que él llama “el arte de encontrar algo” o “el arte de reunir gente”, o “el arte de encontrarse a uno mismo en una realidad compartida con otros”
Desde la anterior perspectiva, y como observador de la exposición de Moraza, por lo tanto parte integrante del público, me pregunto y os pido opinión sobre el siguiente aspecto: ¿Habría cabida o se ha obviado ya, en la cartografía -espero procesual- del arte contemporáneo vasco, la simbolización de los observadores y la representación o interpretación de sus intereses?
Gracias por vuestro tiempo.
37. Isabel de Naverán | 14 Septiembre, 2007 a las 12:45 pm
en tu pregunta (Jose Cos) al decir “los observadores” ¿te refieres a las personas que elaboran/deciden esas cartografías o bien te refieres a las personas que leen esas cartografías (visitantes a la exposición, por ejemplo)?
38. Ricardo | 14 Septiembre, 2007 a las 6:43 pm
Hola Jose.
En el post de politikak ¿El fin de la crítica?, en el comentario 63, ptqk adjunta el txt de la carta que J.L. Moraza remitió a los artistas en Euskadi a través de El Correo, a finales de julio.
En ella, creo recordar que no se cita directamente el término “codigo abierto”, pero si puedes encontrar comentarios acerca de su deseo de que este proyecto sea completado, corregido o continuado de un modo colectivo y/o colaborativo, algo que sólo puede suceder, si al mismo tiempo que se formula este deseo, se ponen los medios para que pueda hacerse efectivo.
El otro tema que planteas -los observadores-, creo que es interesante, por como pueden ser incorporados al propio mapa, más allá de como espectadores pasivos.y las consecuencias o posibilidades que esto plantea. Como tu dices, hay que dedicar un poco de tiempo a pensar sobre ello y darle una vuelta.
39. Ptqk | 15 Septiembre, 2007 a las 1:27 pm
Jose.
Explicitamente, Moraza sí que hablo de “código abierto” en su discurso de inauguración de la exposición.
Tampoco es cuestión de hacerle un proceso por ello pero al ser éste un proyecto que recopila la memoria colectiva cobra más importancia.
En los primeros comentarios a este post hablamos algo más sobre el tema.
40. Jose Cos | 17 Septiembre, 2007 a las 10:25 am
Isabel, como tú indicas en mi pregunta quería decir y nombraba “el observador” en tanto que espectador. Intencionadamente, no quería utilizar las palabras de visitante o espectador ya que para mí un espectador es como más receptor, más pasivo que un observador. Creo que si el arte vale y para algo tiene que servir, valdrá entre otras cosas, para relacionar y relacionarse con la persona que observa, si no, es un espectáculo (lo cual no está ni bien, ni mal ) que no es lo que yo busco, o a mí me gusta.
Enlazo con lo que dice Ricardo. Efectivamente creo que una cartografía sobre arte contemporáneo tiene que tener en cuenta a las personas observadoras. Porque una cosa es la interpretación subjetiva que subyace en cualquier cartografía y otra es delimitar campos sin tener en cuenta otros. El riesgo de elitismo o de endo es un coste terrible que supongo que el autor (en este caso Moraza) querrá o hubiera querido evitar, aunque bueno… entiendo que es mi subjetividad y no tiene que ser aceptada por nadie y menos por Moraza.
Gracias Ricardo, por indicarme ese comentario número 63 que interpreta el concepto de “código abierto” Sin embargo, esperaba que estuvierais barajando materiales y utilizando textos con un contenido más amplio. No me interesa tanto el aspecto de “código abierto” desde la perspectiva de derechos de autor, etc. sino más bien desde la perspectiva que ha comentado Isabel de Naveran en sus comentarios 61, 68 y primera parte del 74 (que ojalá continúen y sean más desarrollados) A pesar de todo gracias.
También yo creo que la subjetividad de Moraza a través de “Incógnitas” sólo puede ser completada por otras subjetividades, como tu Ricardo, muy bien expresas y estoy de acuerdo contigo y te cito “si al mismo tiempo que se formula este deseo, se ponen los medios para que pueda hacerse efectivo” Mientras eso llega, creo que hay otros elementos ausentes (espero que coyunturalmente, y que serán contemplados en el proceso de construcción de la cartografía) y que creo que sería acertado ir introduciendo. Me estoy refiriendo, por ejemplo, a rasgos que se han ido construyendo por intereses y acumulación social, (como por ejemplo los de genero) y de cómo se configuran y afectan finalmente tales estructuras (de dominación, patriarcales o de masculinización, por ejemplo) y su reflejo en los diferentes símbolos de las cartografías estudiadas. Limitar esta situación a la que creo escasa referencia que se hace (en la cartografía) sobre cuántos hombres y mujeres accionan procesos de creación, o se ganan la vida de manera quasi profesional con el arte contemporáneo en Euskadi no puede ser o resultar sino una cartografía excesivamente ausente o falta, en este sentido, aunque sea subjetiva.
Ptqk, gracias por indicarme en que zona de los comentarios habláis sobre el tema de “código abierto” Ya dije desde el principio que mi intención no era molestar a Moraza, cosa en la que me reitero. Evidentemente no creo que haya que hacer ningún proceso a Moraza, como entiendo que tú tampoco lo pretendes.
Un saludo.
41. Marta Catarain | 18 Septiembre, 2007 a las 7:17 pm
Hola a todos, me paso a esta habitación por consejo de Ricardo. vamos a ver si puedo aportar algo.
Ricardo me dices que estamos en posiciones ideológicas distintas en cuanto a lo identitario, lo cual es por tu parte suponer en exceso, a ver dónde me encuadras pues yo a ti no te encuadro en parte alguna: carezco de datos y aún teniéndolos me costaría. Es como si yo supondría que tú andas en la onda cultural de Savater, pues sería por mi parte una ligereza.
Me dices también que se ha incorporado aquí una persona nueva que dice cosas interesantes. ¿quién es, Mediaz? ¿y quién es mediaz: un preso, un exiliado, un colectivo?, no entiendo mucho.
En cuanto a los temas de autoría me parece que os pasáis mucho, qué más da quién sea el autor de los mapas, es moraza y quien quiera corregirlo que haga otro. Hay mapas Michelin, Google, Campsa… y no conozco a nadie que se interrogue sobre su autor. Creo que le estáis dando demasiada importancia a los mapas, no sé que va aser de vosotros cuando después de la exposición de Rosa Martínez, llegue la superexposición de María Corral (desde la industrialización hasta hoy). ¿vamos a seguir entonces dándole vueltas a no se sabe bien qué o será el momento de hablar de arte vasco?
No creo tener una actitud cerrada frente a lo “identitario” pero creo que Gabriel se equivoca cuando dice que el arte no es vasco ni español ni…, entonces ¿de dónde es el arte? ¿no se refieren los mapas del Guggenheim al arte vasco de los últimos años?
Pero vayamos al asunto central: ¿hay o no hay un arte específicamente vasco?
Me permito poner un ejemplo. María San Gil, Gotzone Mora, Roda Díez, Marije Fullaondo o Arantxa Gallastegui son vascas y articulan y practican modos muy distintos de representar y representarse en lo vasco (unas pueden votar y ser candidatas y otras no, por ejemplo) pero nadie puede negar que ellas forman un conjunto representativo de lo vasco. Ahora bien, en el arte, y sobre todo desde Oteiza, parece que nadie quiere ser artista, representar y representarse desde la producción artística como un registro peculiar de lo vasco. Todo el mundo artistico de Euskadi quiere ser de mayor cosmopolita y extranjero. No digamos en las instituciones, ¿a quién se le ocurre la mamarrachada de Schnabel en Donosti? Tanto discutir de mapas y autorías y ahí está el fantoche de Nueva York chupando toda la camara posible.
Dejaros de hacer procesos a Moraza y darle caña a Schnabel y los suyos.
Marta
42. Ricardo | 21 Septiembre, 2007 a las 9:52 am
Hola,
En respuesta a la petición de información sobre la situación de los materiales que conforman Incógnitas, que se envió a JL Moraza y a Petra Joos del Guggenheim, hoy ha llegado una respuesta de Petra, que os remito a continuación:
“los diferentes mapas y diagramas que componen Incognitas vamos a incorporar en la nueva WEB del Museo que estará el próximo mes de octubre”.
43. UNA REFLEXIÓN BILBAINA // Sacher | 24 Septiembre, 2007 a las 10:05 pm
Sin ánimo de desviar el debate, recomiendo el articulo:
” UNA REFLEXIÓN BILBAINA” de Llàtzer Moix publicado en la Vanguardia.
Museos, cultura, turismo, marketing, estrategias de posicionacmiento,, economia, empleo….complejo el mundo del arte…
¿no os parece?
http://www.lacoctelera.com/reggio/post/2007/09/06/una-reflexion-bilbaina-llatzer-moix-la-vanguardia